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Benavídez acaba con 'Zurdo' Ramírez y es el rey del peso crucero; Munguía es campeón mundial siete años después

David Benavídez mantuvo su invicto y confirmó su dominio en una nueva división al noquear a Gilberto Ramírez en el sexto asalto y conquistar los títulos mundiales unificados de peso crucero en la noche del sábado en el T-Mobile Arena de Las Vegas.

La pelea, que marcó varios hitos, terminó cuando Ramírez no pudo responder a la cuenta tras arrodillarse –por segunda vez en el combate– con el rostro severamente castigado y un ojo completamente cerrado.

Benavídez (32-0, 26 KOs) ya había marcado el rumbo desde antes, enviándolo a la lona en el cuarto episodio y desbordando al 'Zurdo' con mucha velocidad y potencia en los intercambios. La ráfaga de golpes de Benavídez probó ser contundente para acabar a Ramírez.

"Sabía que no iba a poder superarlo físicamente porque era la primera vez que llegaba a los 90 kilos", dijo el 'Monstro Mexicano'. "Así que sabía que tenía que usar los dones que Dios me dio: velocidad, potencia, movimiento, selección de golpes e inteligencia. Y eso es exactamente lo que hice".

Con este resultado, se convierte en el primer peleador en detener a Ramírez y en campeón mundial en tres divisiones: supermediano, semicompleto y crucero.

Lejos de verse afectado por el cambio de categoría, Benavídez trasladó su volumen ofensivo y contundencia al nuevo peso, imponiéndose cada vez que Ramírez intentaba reaccionar. La definición llegó tras una combinación en el sexto round que obligó al sinaloense a caer de rodilla, sin condiciones de continuar.

"Sabía que las combinaciones iban a caer fácil. Mi selección de golpes combinados no se parece a nada", señaló Benavídez.

Tras el combate, y con Saúl Álvarez presente en la arena, Benavídez aprovechó para reavivar el esperado enfrentamiento.

"Veo a Canelo en el edificio", dijo Benavídez. "Le pregunto a los fans: ¿quieren ver Canelo vs. Benavídez? No podemos dejar esa pelea sobre la mesa. Lo respeto, es un gran campeón, pero yo también lo soy".

Además, dejó abierta la puerta a un posible reto ante el campeón unificado semicompleto Dmitry Bivol como siguiente paso en su carrera.

"Sigo siendo campeón en las 175. Soy campeón en 175 y en 200. Así que si quieren venir a por el título en 175, que vengan a 175", dijo Benavídez. "Bivol es el número uno en mi lista de objetivos. Es un gran competidor, un gran campeón, pero yo también soy un buen campeón. Solo quiero ponerme a prueba en cada pelea".

Jaime Munguía (46-2, 35 KOs) firmó una de sus actuaciones más sólidas en mucho tiempo al imponerse por decisión unánime a Armando Reséndiz (16-3, 11 KOs), con tarjetas de 117-111, 119-109 y 120-108, resultado que lo convierte en campeón mundial en dos divisiones.

El arranque fue competitivo, pues Reséndiz tomó la iniciativa en el primer asalto con su jab y derechazos por encima, pero Munguía fue encontrando ritmo hacia el final del round con contragolpes claros que le abrió el camino para arrebatar a Reséndiz el título de peso supermediano del AMB.

El tijuanense tuvo que esperar siete años para volver a ser campeón mundial.

"Se siente increíble tener este cinturón de campeón conmigo, pero esto es solo el comienzo. Estoy emocionado por lo que viene", dijo Munguía tras el combate. "Me sentí excelente durante toda la pelea. Escuché a mi esquina y eso se tradujo en grandes resultados para nosotros".

En el segundo episodio, el tijuanense elevó su volumen con combinaciones de cuatro golpes, comenzando al cuerpo y cerrando con la derecha, llegando incluso a sacudir a su rival. Para el tercer asalto, Munguía ya dominaba ofensivamente, aunque Reséndiz tuvo momentos al presionar contra las cuerdas.

El cuarto round fue de intercambios intensos en el centro del ring, con ambos conectando combinaciones, y un derechazo de Reséndiz que obligó a Munguía a retroceder momentáneamente.

A partir del quinto episodio, Munguía tomó control total del combate al variar velocidad y potencia, dificultando cualquier ajuste de Reséndiz. En el sexto, manejó la distancia con precisión, y en el séptimo mantuvo la pelea en el centro del ring, conectando su derecha seguida de golpes al cuerpo.

"Todo salió exactamente como lo habíamos planeado antes del combate. Quería noquearlo, pero todo fue sobresaliente", dijo Munguía, quien fue apoyado por Saúl Álvarez entre la afición. "Tuve a Resendiz contra las cuerdas. Estuve a punto de derribarlo en ese último asalto. Hicimos todo lo posible por noquearlo, pero no estaba destinado a ser y la victoria fue nuestra".

Del octavo al duodécimo asalto, la diferencia fue clara ya que Munguía fue más fuerte, constante y efectivo, mientras Reséndiz nunca logró establecer su ofensiva. La recta final confirmó el dominio del mexicano, que cerró la pelea sin sobresaltos rumbo a una victoria amplia en las tarjetas.

En otro emocionante combate, Óscar Duarte (31-2-1, 23 KOs) se impuso a Ángel Fierro (23-5-2, 18 KOs) por decisión dividida en una pelea intensa y marcada por la polémica, con tarjetas de 115-113 (Patricia Morse Jarman) y 116-112 (Steve Weisfeld) a favor de Duarte, y 116-112 (David Sutherland) para Fierro.

El combate ya venía condicionado desde la báscula, donde Fierro superó el límite por más de tres libras, situación que Duarte aceptó tras recibir una compensación económica de $40.000.

Luego de dos primeros asaltos cautelosos, Duarte comenzó a trabajar mejor al cuerpo y tomó ventaja en el tercer round. En el cuarto, conectó un golpe de poder que sacudió a Fierro y, justo al sonar la campana, lo mandó a la lona con un derechazo que no fue contabilizado como caída por el réferi.

A partir del quinto episodio, la pelea se convirtió en un intercambio constante de golpes de alto impacto. Fierro tuvo momentos importantes, como en el sexto round con una seguidilla de derechas al rostro, y mantuvo la presión en el séptimo, obligando a Duarte a resistir castigo mientras respondía en corto.

Duarte retomó control en los rounds finales, destacando un golpe al cuerpo en el noveno que frenó a su rival, y cerró con mayor presión en los últimos episodios, especialmente en el duodécimo. Pese al desgaste de ambos, Duarte logró convencer a dos de los tres jueces en una decisión que fue recibida con abucheos.

El argentino Ismael Flores (18-1-1, 12 KOs) dio la sorpresa al derrotar por decisión unánime al mexicano Isaac Lucero (18-1, 14 KOs) en un combate a 10 asaltos, con tarjetas de 99-91 (David Sutherland) y dos de 98-92 (Corey Santos y Steve Weisfeld).

Lucero, que llegaba como amplio favorito y con una racha de siete nocauts consecutivos, tuvo una noche complicada marcada por su falta de defensa y poca movilidad, lo que permitió a Flores castigarlo con constancia ante un blanco prácticamente fijo.

"Nos dieron dos semanas de aviso para esta pelea, pero no importaba", dijo un emocionado Flores. "Esto se trata de muchos años de entrenar, de deslomarse para salir adelante, de rezar, y de muchas noches sin dormir. Estos son los frutos de ese trabajo".

A pesar de su resistencia para llegar hasta el final, Lucero nunca logró lastimar a su rival, mientras que Flores, quien tomó la pelea en corto aviso tras la salida de Alan Sandoval, aprovechó la oportunidad más importante de su carrera con una actuación dominante.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

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This story was originally published May 2, 2026 at 11:11 PM.

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